El poder de la palabra sobre el “ring”: El VIII Torneo de Dramaturgia Andaluza

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MÁLAGA – El escenario de la Sala María Victoria Atienza en la ciudad de Málaga se transformó en un cuadrilátero simbólico para acoger la octava edición del Torneo de Dramaturgia Andaluza. Bajo la dirección de Beatriz Mori, este certamen ha consolidado un formato único donde la literatura se vive como un combate de ideas, pero donde la única fuerza que decide el destino de los autores es la potencia de la palabra escrita y la voz de sus intérpretes.

La maestría de Beatriz Mori hace posible que se cumplan ocho años de éxito del Torneo de Dramaturgia Andaluza.  La labor de  Mori ha sido, una vez más, el motor fundamental de este evento. Con ocho ediciones a sus espaldas,  ha diseñado un espacio de encuentro que destaca por su impecable organización y por la atmósfera de respetuosa tensión que se respira en cada jornada. Su capacidad para cuidar cada detalle —desde la rigurosa selección de los textos hasta el trato cercano con el jurado y los participantes— reafirma su posición como una de las gestoras más comprometidas con la dramaturgia actual en Andalucía

A diferencia de otros certámenes, el Torneo se estructura en tres días clave, permitiendo que el público se sumerja en la propuesta de cada autor. La primera semifinal se realizó el martes 14 de abril. El torneo abrió con el enfrentamiento entre el texto de Emilio Goyanes, “300 pasos”, leído por los actores  Ana Moreno y Norberto Rizo, frente a “Interferencias” de Marga Dorao, interpretado por Laura Ortiz y Elena Almagro. El veredicto de esta jornada recayó en el jurado compuesto por Miguel Gallego, Kati Navarro, Antonio García  Pereyra y  María Esther Beltrán.

La segunda semifinal se realizó el miércoles 15 de abril, el jurado fue el mismo que la primera semifinal. En esta sesión, la obra “Preparacionistas” de Julio Béjar, en las voces de los actores Juan Fleta y Álvaro Díaz, se midió contra “Oasis del desierto” de Arantxa Sanchís. El texto de Sanchís, defendido por Paloma Lirola y Antonio Zafra, logró convencer por su profundidad, asegurando su puesto en la final.

La Gran Final: El cierre de oro se vivió en una sala a rebosar. La sevillana Arantxa Sanchís (“La Puñito de Oro”) se alzó con la victoria frente al granadino Emilio Goyanes (“El Camaleón Estepario”). En este último asalto, los textos fueron interpretados por los actores María Agudo y Adrián Vereda (para Sanchís) y Luis Felpeto junto a María Benítez (para Goyanes). Es importante destacar también la participación del público asistente que también vota.

Un detalle es que hay un ring en el escenario que es parte fundamental del torneo. Aunque la estética del torneo utiliza un ring de boxeo como escenario principal, la competición huye de lo físico para centrarse en la lectura dramatizada. Los actores suben al cuadrilátero para dar vida a los textos desde la interpretación vocal y el gesto, permitiendo que la arquitectura de la obra brille sin distracciones.

Este despliegue literario fue amenizado por el carismático José María del Castillo, quien como presentador aportó su gran presencia escénica y talento vocal. Del Castillo, acompañado por Borja Alzueta y la actriz y cantante  Aina Figuerola  en las semifinales lucieron sus voces y sus actuaciones que dieron un toque especial al evento. En la final se sumaron miembros del reparto de “La revolución de las musas”, ofreció números musicales que dotaron al torneo de un ritmo ágil y vibrante.

La presencia del Director del Área Sur de la SGAE, José  Lucas Chaves Maza  y de un jurado final de excepción (Cristina Gandarias, Zira Williams, Javier Gómez Bello y Adelardo Méndez Moya) puso el sello de calidad a una edición que demuestra que, en el María Victoria Atienza, la palabra sigue siendo la reina indiscutible.

Uno de los sueños de Mori es poder tener un torneo entre mexicanos y españoles. Ahí dejó la idea de que es posible que se pueda trabajar para un futuro.