El fenómeno climático podría elevar la inflación hasta 1.63 puntos porcentuales sobre la línea base en 2027, particularmente bajo un escenario de “Super El Niño”.
Ciudad de México.— El fenómeno de El Niño representa un riesgo material para la economía mexicana entre el tercer trimestre de 2026 y el primero de 2027, debido principalmente a sus efectos sobre la actividad agrícola, la disponibilidad de agua y los precios de los alimentos, advirtió un análisis de S&P Global Market Intelligence.
De acuerdo con el estudio, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real de México podría reducirse 0.59 puntos porcentuales en 2026 y 0.43 puntos porcentuales en 2027, respecto de la línea base.
El impacto también se reflejaría en la inflación. Bajo el escenario más severo, la inflación general anual aumentaría 0.36 puntos porcentuales sobre la línea base en 2026 y 1.63 puntos porcentuales en 2027.
La firma estimó que el impacto inflacionario alcanzaría su mayor intensidad en el tercer trimestre de 2027, como consecuencia de la escasez de agua durante el verano y del incremento en los costos ganaderos, cuyo traslado a los precios al consumidor tendría un rezago de entre seis y 12 meses.
“El impulso inflacionario alcanzaría su punto máximo en el tercer trimestre de 2027, debido a la escasez de agua durante el verano y al aumento de los costos ganaderos, cuyo traslado a los precios al consumidor tendría un rezago de entre seis y 12 meses”, señaló S&P Global.
Impacto desigual en el campo mexicano
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento inusual de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, principalmente en sus regiones central y oriental. Este cambio en las temperaturas oceánicas modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones meteorológicos a escala global.
En México, sus efectos no serían uniformes. Aunque la agricultura representa aproximadamente entre 3 y 4 por ciento del PIB, el sector enfrenta condiciones climáticas distintas dependiendo de la región.
En los estados del norte, El Niño tiende a incrementar ligeramente las precipitaciones, lo que podría favorecer la actividad agrícola y mejorar el rendimiento de algunos cultivos.
En contraste, las entidades del centro y sur del país suelen registrar condiciones más secas durante estos episodios, lo que incrementa los riesgos para regiones productoras de algunos de los principales productos agrícolas de exportación de México, entre ellos café, caña de azúcar, maíz y aguacate.
S&P Global advirtió que un escenario de “Super El Niño” podría provocar condiciones de sequía severa en estados agrícolas estratégicos del país.
“Ante un evento de «Super El Niño», México afrontaría condiciones de sequía severa en estados agrícolas clave. Por consiguiente, es probable que el impacto negativo en el crecimiento del PIB real de México fuera más pronunciado en 2026 que en 2027”, señala el estudio.
La firma explicó que la producción agrícola responde rápidamente a una disminución de las precipitaciones y al estrés hídrico. A ello se suma que algunas de las principales entidades agrícolas del país no cuentan con infraestructura de almacenamiento de agua suficiente para compensar su dependencia de las lluvias estacionales.
Presión sobre los precios
El efecto sobre la inflación podría prolongarse incluso después de que el fenómeno climático pierda intensidad. Esto se debe, entre otros factores, a que las afectaciones sobre la producción ganadera y agrícola pueden trasladarse a los precios de los consumidores con varios meses de retraso.
De acuerdo con S&P Global, El Niño suele desarrollarse durante el otoño del hemisferio norte, alcanza su máxima intensidad hacia el invierno y posteriormente comienza a debilitarse de manera gradual.
“Dado que el calentamiento del océano altera la circulación atmosférica, El Niño puede modificar los patrones meteorológicos en todo el mundo”, señaló la firma.
El fenómeno suele tener repercusiones importantes en América Latina, debido a que las alteraciones en las temperaturas oceánicas y en la circulación atmosférica sobre el Pacífico pueden modificar las condiciones de lluvia y temperatura en distintos países de la región.
Para México, el principal riesgo económico estaría concentrado en la combinación de menor producción agrícola, estrés hídrico, mayores costos ganaderos y presiones adicionales sobre los precios, factores que podrían limitar el crecimiento económico y mantener elevada la inflación durante 2026 y 2027.


