Jesús Romero: la nueva gobernabilidad en Oaxaca es diálogo para resolver, autoridad para poner orden y justicia para hacer cumplir la ley

Oaxaca está construyendo una nueva forma de gobernar, basada en una premisa que rompe con la lógica del pasado: la gobernabilidad no significa solamente dialogar, sino tener capacidad política para resolver, autoridad para garantizar el orden y justicia para que la ley tenga consecuencias. Así lo planteó el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, al destacar que la administración del gobernador Salomón Jara Cruz ha impulsado un cambio de fondo en la manera de atender las diferencias sociales, políticas, sindicales y comunitarias, privilegiando la interlocución y la construcción de acuerdos, pero dejando claro que el diálogo no puede convertirse en permisividad ni sustituir las responsabilidades del Estado.

Romero López explicó que esta nueva visión se sostiene en una triada: gobernabilidad, seguridad pública y procuración de justicia. La primera permite anticipar y procesar los conflictos antes de que escalen; la seguridad brinda al Estado capacidad efectiva para proteger a la población y garantizar que los acuerdos puedan cumplirse; y la procuración de justicia establece límites y consecuencias cuando una conducta rebasa la protesta o la diferencia política y entra en el terreno del delito.

Bajo esta lógica, afirmó, Oaxaca ha reducido bloqueos y tomas de instalaciones y carreteras,ha fortalecido su presencia institucional, con más de 14 mil mesas de diálogo realizadas durante la actual administración para encauzar diferencias antes de que se conviertan en crisis.

El mensaje central, sostuvo el secretario de Gobierno, es que los derechos de organización, manifestación y expresión deben convivir con los derechos de todas las demás personas. Por ello, la nueva gobernabilidad que se impulsa en Oaxaca busca superar la falsa disyuntiva entre diálogo y autoridad: se dialoga para resolver, pero también se ejerce la autoridad cuando es necesario; se construyen acuerdos, pero se exige su cumplimiento; se respeta la protesta legítima, pero no se permite que intereses particulares se impongan sobre los derechos colectivos.

“Capacidad política para resolver, autoridad para garantizar el orden y justicia para que la ley tenga consecuencias”, resumió Romero López al definir el modelo de Estado que, dijo, se está construyendo en Oaxaca.

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