El programa de trabajo de 2026 advierte posibles afectaciones al servicio, las finanzas y la imagen del proyecto ferroviario
Ciudad de México, 11 de agosto de 2026.- El Tren Maya reconoce una serie de debilidades y amenazas que podrían afectar su operación, entre ellas la percepción pública desfavorable, la dependencia de proveedores externos, la falta de personal especializado y diversos riesgos operativos y climáticos.
De acuerdo con su Programa Anual de Trabajo 2026, publicado recientemente en la Plataforma Nacional de Transparencia, estos factores representan posibles afectaciones para la operación y seguridad del servicio ferroviario, además de contribuir al rechazo del proyecto y a una baja ocupación.
El documento identifica como uno de los principales desafíos la percepción negativa relacionada con aspectos estructurales y ambientales del proyecto. Ante este escenario, la empresa encargada de operar el Tren Maya, adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), plantea implementar cuatro indicadores tácticos para evaluar el desempeño del sistema.
El primero medirá el crecimiento de los ingresos respecto de ejercicios anteriores, con el propósito de determinar la capacidad de expansión y competitividad del proyecto.
El segundo será un índice de fidelidad, mediante el cual se buscará conocer cuántos pasajeros regresan o manifiestan intención de volver a utilizar el servicio ferroviario.
El tercer indicador evaluará la densidad del tráfico de vehículos en las vías concesionadas, tomando en cuenta el movimiento de carros cargados y vacíos.
Finalmente, el cuarto indicador estará enfocado en medir la percepción pública sobre la imagen del Tren Maya, a partir de la opinión de lectores, consumidores y usuarios.
Robo, sabotaje y ciberataques, entre los riesgos
El programa de trabajo también advierte sobre otros factores que podrían provocar interrupciones en el servicio y generar afectaciones económicas al proyecto.
Entre ellos se encuentran problemas en la conexión intermodal, posibles ciberataques, así como robo, sabotaje y vandalismo.
El documento contempla incluso la posibilidad de daños intencionales a vías, equipos, estaciones, sistemas de señalización y material rodante, situaciones que podrían comprometer la continuidad de las operaciones ferroviarias.
A estos factores se agregan los riesgos relacionados con las condiciones climáticas y la dependencia de proveedores externos, además de la falta de personal especializado para atender las necesidades de operación.
Especialista cuestiona planeación del proyecto
Para Gerardo Herrera, especialista en turismo de la Universidad Iberoamericana, los problemas que enfrenta el Tren Maya se remontan a las etapas de construcción y puesta en marcha del proyecto.
El académico consideró que la obra comenzó sin contar con todos los estudios necesarios y posteriormente se reservó información relacionada con aspectos de su planeación y ejecución.
A su juicio, los problemas acumulados se han traducido en mayores costos, mientras que los ingresos se mantienen estancados y el proyecto continúa dependiendo de subsidios.
El diagnóstico incluido en el Programa Anual de Trabajo 2026 muestra así los principales retos que enfrenta el Tren Maya para consolidar su operación, mejorar su desempeño financiero y elevar la confianza y percepción de los usuarios.


