La negociación del aumento salarial 2026 entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) arrancó formalmente con la instalación de la Comisión Mixta Revisora del Salario, un proceso que no sólo definirá el ajuste a los ingresos de miles de trabajadores, sino que también pondrá sobre la mesa una larga lista de demandas relacionadas con las condiciones laborales dentro de la empresa productiva del Estado.
La integración de la comisión marca el inicio de una etapa clave para la relación laboral entre ambas partes, en un contexto donde trabajadores de distintas regiones del país han manifestado inconformidades por el deterioro de servicios e infraestructura en sus centros de trabajo.
La organización sindical informó que en la Comisión participan el titular del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), Alfredo Domínguez Marrufo; la directora de Administración y Servicios de Pemex, Marcela Villegas Silva, en representación del director general Juan Carlos Carpio Fragoso; y Ricardo Aldana Prieto, secretario general del STPRM.
Emplazamiento a huelga presiona las negociaciones
El inicio de las mesas de diálogo ocurre en un momento de alta expectativa entre la base trabajadora, luego de que el secretario de Ajustes del sindicato, Alejandro Cruz Vargas, presentara ante el Tribunal Laboral Federal de Asuntos Colectivos de la Ciudad de México un pliego petitorio acompañado de un emplazamiento a huelga para el próximo 1 de agosto.
La medida representa un mecanismo legal mediante el cual el gremio busca presionar para que sus demandas sean atendidas durante la revisión contractual y salarial.
Aunque el sindicato ha reiterado su disposición al diálogo, la presentación formal del emplazamiento refleja el nivel de preocupación existente entre los trabajadores por diversas problemáticas que, aseguran, se han acumulado durante años sin recibir solución definitiva.
Trabajadores denuncian condiciones precarias en instalaciones
Previo al inicio de las negociaciones, Ricardo Aldana realizó una gira por las 36 secciones sindicales distribuidas en todo el país con el objetivo de conocer directamente las necesidades y preocupaciones de los trabajadores petroleros.
Durante los encuentros, los agremiados expusieron una serie de deficiencias que afectan su desempeño diario y sus condiciones laborales. Entre los señalamientos más recurrentes destacan las malas condiciones de los sanitarios, donde en algunos casos se reporta la falta de agua corriente y hasta de insumos básicos como papel higiénico.
Los testimonios recopilados por la dirigencia sindical reflejan el malestar existente en diversas instalaciones operativas de Pemex, donde los trabajadores consideran que las condiciones mínimas para desarrollar sus actividades no están garantizadas.
Falta de uniformes y equipos de seguridad preocupa al gremio
Uno de los reclamos más importantes planteados por los trabajadores está relacionado con la entrega de uniformes y equipos de protección personal.
De acuerdo con las denuncias presentadas durante las reuniones sindicales, existen áreas donde los trabajadores no han recibido uniformes ni equipo de seguridad desde 2019, situación que genera preocupación debido a los riesgos inherentes a las actividades petroleras.
El sindicato considera que garantizar la seguridad industrial debe ser una prioridad dentro de la negociación, especialmente en instalaciones donde se realizan labores de alto riesgo y donde el uso de equipo especializado resulta indispensable para prevenir accidentes.
Además de la falta de insumos de seguridad, los trabajadores también han señalado carencias en herramientas y materiales necesarios para desempeñar sus funciones de manera eficiente.
Servicios médicos y medicamentos, entre las principales exigencias
Otro de los temas que ocupan un lugar central en el pliego de demandas corresponde a los servicios médicos que reciben los trabajadores activos, jubilados y sus familias.
Entre las principales quejas destacan el desabasto de medicamentos, retrasos en la atención médica y dificultades para acceder a tratamientos especializados.
Para miles de petroleros, la mejora en los servicios de salud representa una prioridad incluso por encima del incremento salarial, debido a que consideran que las deficiencias actuales afectan directamente su calidad de vida y la de sus familiares.
Las próximas semanas serán determinantes para conocer si Pemex y el sindicato logran construir acuerdos que permitan atender estas demandas históricas y evitar un conflicto laboral que pudiera derivar en la huelga anunciada para el mes de agosto.


