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Messi y Argentina logran agónica remontada 3-2 ante Egipto y avanza a cuartos de final

A finales de 1995, el entonces entrenador de los Rockets de Houston, Rudy Tomjanovich, inmortalizó una de las frases más míticas del deporte cuando los críticos daban por muerto a su equipo: “Nunca subestimes el corazón de un campeón”. En los octavos de final de la Copa del Mundo, Egipto pareció olvidarlo. Subestimó la fortaleza mental de la campeona Argentina y sufrió una de esas derrotas que quedarán en la historia (3-2), luego de tener una ventaja de dos goles durante casi 80 minutos. El milagro argentino, en el Estadio de Atlanta, fue celebrado hasta las lágrimas por  su capitán Lionel Messi.

Los vigentes campeones llegaron a asomarse al abismo, cuando el conjunto africano se adelantó 2-0 con goles de Yasser Ibrahim (15) y Mostafa Zico (67). Sin embargo, cuando la soga más apretaba, la Albiceleste reaccionó en una ráfaga de cuatro minutos: Cristian Romero (79′) y Lionel Messi (83′) revivieron las esperanzas al decretar el empate.  Ya en el tiempo añadido, Enzo Fernández (90+2′) completó una remontada monumental que le da a su selección el pase a cuartos de final, donde ahora espera al vencedor de la serie Colombia-Suiza.

El silbatazo final desató la catarsis. Liberando una tensión insoportable, Messi rompió en llanto sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium luego de un partido que bien pudo haber sido el último de su legendaria carrera mundialista. Argentina, que ya había jugado con fuego ante Cabo Verde en una agónica victoria en dieciseisavos, sobrevivió a una prueba todavía mayor en una tarde en la que la suerte parecía darle la espalda, incluido otro penalti fallado por su capitán.

Messi pudo haber colocado el 1-1 provisional en el minuto 21, pero su disparo desde los 11 pasos fue atajado por el arquero Mostafa Shobeir. El astro argentino, quien ya había errado una pena máxima en la fase de grupos ante Austria, suma ya cuatro penales errados en su historial de seis Mundiales.

Aún así, el 10 demostró por qué es inmortal. Volvió a ser el factor decisivo para Argentina anotando su octavo gol en este torneo -con el que recupera el liderato en la carrera por la Bota de Oro- y encadenó su noveno partido seguido marcando en una cita máxima. Una noche de puro drama, supervivencia y mística campeona.

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