Marcos Castilla, pianista malagueño, corona el cierre de temporada del teatro de Antonio Banderas.

MÁLAGA. El maestro Arturo Díez Boscovich, al frente de la orquesta sinfónica Larios Pop del Soho, ha despedido la temporada del Teatro del Soho CaixaBank, perteneciente al actor español Antonio Banderas;  con una propuesta dedicada al compositor norteamericano George Gershwin. El espectáculo, supuso un viaje sensorial e histórico hacia el Nueva York de los llamados “felices años veinte”, fusionando la música jazz con las formas sinfónicas clásicas.

Como ya es tradición en las grandes producciones de la orquesta sinfónica Larios Pop del Soho, la presentación contó con la dirección artística y la presencia activa de su creador Antonio Banderas. El actor malagueño estuvo presente desde la entrada del recinto, dando una cálida bienvenida a los asistentes antes de realizar la presentación oficial del evento sobre las tablas.

Durante su intervención, Banderas ensalzó la figura del director musical, Arturo Díez Boscovich, señalándole como una de las piezas fundamentales y más importantes del ambicioso proyecto cultural que vertebra la orquesta sinfónica Larios Pop del Soho. Asimismo, Banderas dedicó unas palabras de especial reconocimiento al joven pianista Marcos Castilla, destacando su inmensa calidad técnica y artística, y augurando que, en los próximos años, el malagueño está llamado a convertirse en uno de los pianistas internacionales más relevantes de su generación.

Lejos de ofrecer un recital convencional, la propuesta se enriqueció con un despliegue escenográfico único. En esta ocasión, el escenario del teatro lució una ambientación de ensueño gracias a un exquisito arreglo floral compuesto por delicadas rosas azules y flores blancas, enmarcando con elegancia y distinción a los músicos.

Esta cuidada estética visual se complementó con una gran pantalla de fondo en la que se proyectaron imágenes de época del Nueva York de los años 20. El público pudo sumergirse en la vida cotidiana, la arquitectura y los trajes de la sociedad de la era del jazz, enriqueciendo de manera transversal las interpretaciones de grandes piezas como la obertura de An American in Paris o la suite de Porgy and Bess.

La Consagración de Marcos Castilla en el escenario

El gran protagonista instrumental de la velada fue el joven pianista malagueño Marcos Castilla, de tan solo 19 años. Tras debutar hace tres años en este mismo escenario con 16 años, su regreso al Teatro del Soho evidenció una madurez artística sobresaliente y un crecimiento técnico inconmensurable, cualidades potenciadas por sus actuales estudios en el prestigioso Bard College Conservatory of Music de Nueva York.

Arropado de manera impecable por los 65 profesores de la Larios Pop del Soho bajo la batuta de Boscovich, Castilla acometió la exigente y sugerente partitura de Rhapsody in Blue. Su apasionada ejecución, marcada por una concentración absoluta y una sobrecogedora sensibilidad en el toque de teclas, logró contagiar de emoción a toda la platea.

Al término del concierto, la orquesta sorprendió a los asistentes al interpretar el Himno Nacional con unos magistrales arreglos propios creados por Arturo Díez Boscovich. Al hilo de esta interpretación y con la mirada puesta en la final que enfrentaba a España y Argentina, fue Antonio Banderas quien tomó la palabra en un tono sumamente elegante y conciliador. Banderas emocionado indicó que la noche sería especial para los ciudadanos argentinos como españoles, hizo mención a la dificultad del inminente encuentro deportivo y deseó los mejores resultados con absoluto respeto, logrando estrechar lazos entre las aficiones de ambas naciones.

E indicó que en el patio de butacas congregó a destacadas personalidades de la sociedad y la cultura, entre las que resaltó el elenco del musical El fantasma de la ópera, el entrenador del Málaga CF —quien recientemente firmó el ansiado ascenso a Primera División— acompañado de varios jugadores de la plantilla del club blanquiazul, y el Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá. En un momento distendido del evento, Banderas hizo alusión humorística a la presencia eclesiástica, solicitando su bendición para que todo saliera a pedir de boca.

Este cierre de temporada confirma que, año tras año, la orquesta sinfónica Larios Pop del Soho se está consolidando con una fuerza imparable. La calidad y brillantez de los arreglos musicales de Boscovich lucieron en el impecable desempeño de cada sección: la robustez de las cuerdas, la precisión de los instrumentos de viento y percusión, y momentos sumamente especiales como las intervenciones de la pianista residente de la orquesta y el distintivo toque del banjo.

Tras recibir el calor desbordante del público el domingo, Marcos Castilla regaló como propina una bellísima interpretación de Claro de Luna de Claude Debussy. Una ejecución íntima que demostró que esta orquesta y su propuesta cultural no solo enriquecen la temporada, sino que marchan con paso firme a convertirse en un referente indiscutible de la música en Málaga.

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