La Secretaría de Marina (SEMAR), a través de la Armada de México en funciones de Guardia Costera, y en coordinación con la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG), realizó una operación marítima frente a las costas de Oaxaca que culminó con la detención de seis personas y el aseguramiento de aproximadamente 1.2 toneladas de cocaína a bordo de una embarcación.
La información fue confirmada este lunes 12 de octubre de 2026 por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a través de sus redes oficiales. El funcionario destacó que el operativo forma parte de las acciones permanentes de vigilancia en aguas del Pacífico mexicano, una de las principales rutas utilizadas por organizaciones criminales para el trasiego de estupefacientes hacia Estados Unidos y el mercado interno.
Según el anuncio oficial, la intercepción se llevó a cabo sobre una embarcación que navegaba en aguas mexicanas. Tras la inspección, el personal naval localizó el cargamento de presunta cocaína y detuvo a los seis tripulantes, quienes fueron puestos a disposición de las autoridades ministeriales correspondientes para la integración de la carpeta de investigación.
García Harfuch subrayó el impacto acumulado de estos operativos: “Durante la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la Secretaría de Marina ha asegurado más de 90 toneladas de cocaína en operaciones marítimas. Esto representa millones de dosis que se dejan de vender en las calles y millones de dólares que dejan de ingresar a las organizaciones criminales para comprar armas, cooptar y corromper a jóvenes y autoridades, y generar más violencia en nuestro país”.
Las cifras oficiales confirman una tendencia al alza en los aseguramientos marítimos desde el inicio del sexenio. Reportes previos de la propia SEMAR y del Gabinete de Seguridad indican que, entre octubre de 2024 y mediados de 2026, ya se habían alcanzado cerca de 80 a 88 toneladas, y con los operativos más recientes se superó el umbral de las 90 toneladas. Solo en 2026, la Marina había rebasado en casi 50 por ciento el volumen decomisado durante todo 2025, con intercepciones frecuentes frente a las costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.
Estas operaciones suelen involucrar un despliegue combinado de unidades de superficie (buques y patrullas oceánicas), aeronaves de vigilancia marítima, helicópteros embarcados y personal de Infantería de Marina. La coordinación con la Guardia Costera de Estados Unidos es habitual en la zona del Pacífico, donde se comparte información de inteligencia y se realizan intercepciones conjuntas o en apoyo mutuo para interrumpir las rutas de tráfico.
El aseguramiento de 1.2 toneladas equivale, según las estimaciones que habitualmente maneja el Gabinete de Seguridad, a varios millones de dosis individuales que no llegarán a las calles. Además del valor económico directo (cientos de millones de pesos o decenas de millones de dólares, dependiendo del precio de mercado), el golpe afecta la capacidad de las organizaciones para financiar armamento, reclutamiento y corrupción.
La ruta del Pacífico mexicano se ha consolidado en los últimos años como uno de los corredores preferidos para el tráfico de cocaína procedente de Sudamérica. Las embarcaciones menores, con motores de alta potencia y carga oculta en bultos o tabiques, son el medio más común, aunque también se han detectado semisumergibles y, en menor medida, buques mercantes. La SEMAR ha incrementado el número de horas de patrullaje aéreo y marítimo, así como la presencia de unidades en las zonas de mayor incidencia.
Los detenidos en este tipo de operativos suelen ser de distintas nacionalidades. En aseguramientos previos frente a Oaxaca y Chiapas se han capturado tripulantes mexicanos, colombianos, ecuatorianos y de otros países de la región. En este caso particular, las autoridades no han revelado aún la nacionalidad de los seis detenidos ni detalles adicionales sobre el origen exacto del cargamento, pendientes de las periciales y de la investigación ministerial.
El Gabinete de Seguridad ha insistido en que estos resultados no son aislados, sino producto de una estrategia permanente de contención en mar, aire y tierra. La colaboración con agencias estadounidenses, como la USCG, forma parte de los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad marítima y combate al narcotráfico.
Con este nuevo aseguramiento, la Secretaría de Marina reafirma su papel central en la interdicción de drogas en el litoral del Pacífico. Las más de 90 toneladas decomisadas desde el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum representan uno de los volúmenes más altos registrados en operaciones marítimas en periodos equivalentes de sexenios anteriores, según las cifras oficiales difundidas por el propio Gobierno federal.
Las autoridades continuarán con las investigaciones para determinar la pertenencia del cargamento a alguna organización criminal específica y para avanzar en la desarticulación de las redes logísticas que utilizan esta ruta. Mientras tanto, el mensaje oficial es claro: cada tonelada que no llega a tierra se traduce en menos recursos para la violencia y menos dosis en las calles.




