Por precariedad o por reclutamiento forzado, mujeres son arrastradas al crimen organizado

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A escala nacional y también internacional, cada vez más mujeres incursionan en las filas del crimen organizado, algunas de forma voluntaria; otras, arrastradas por la precariedad económica y “entornos familiares rotos”. Hay quienes son reclutadas a la fuerza y algunas buscan en esas estructuras criminales resguardo ante la violencia que experimentan, señalan académicas e investigadoras de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de la Universidad Iberoamericana (Ibero).

La doctora Melisa Fernández Chagoya, profesora-investigadora del Departamento de Antropología de la UAM plantel Iztapalapa, señala a La Jornada que desde hace alrededor de una década se empieza “a observar mayor protagonismo de mujeres en los cárteles del narcotráfico: ya no son sólo transportadoras de droga o la pareja en turno del narcotraficante”. Advierte que estas estructuras criminales “siguen y seguirán siendo patriarcales, con sobrestimación de lo masculino, por lo que ellas también tienden a desempeñar el poder como se espera de un hombre”.

Lógica de género

Resalta que en ese contexto, “los rituales de paso que tienen que llevar a cabo las mujeres para insertarse como lideresas o como parte de esas organizaciones sin duda tienen matices muy diferentes a los que llevan a cabo los varones, por la lógica de género imperante”.

El Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatales 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indica que en 2024 había en las cárceles 13 mil 985 mujeres (5.9 por ciento del total). Sin embargo, en 1995 eran sólo 3 mil 241 internas, lo que significa que su número ha crecido más de cuatro veces.

El principal ilícito que cometieron las mujeres privadas de la libertad sin sentencia en centros penitenciarios federales fue secuestro (52.4 por ciento), seguido por delincuencia organizada (20.4), homicidio (6.3) y transgresiones federales contra la salud relacionados con narcóticos (4.3).

Asimismo, los cinco principales delitos cometidos por mujeres que ingresaron a reclusorios federales fueron ilícitos contra la salud relacionados con narcóticos (34.4 por ciento), con delincuencia organizada (31.3), en materia de armas (10.9) y secuestro (3.1).

Un negocio de hombres

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advierte que si bien la delincuencia organizada suele ser un negocio de hombres, cada vez existe más participación femenina, y ellas ocupan varias posiciones en los grupos criminales, desde organizadoras, lideresas, traficantes, reclutadoras. Incluso son abogadas del crimen, mensajeras y contadoras, entre otras funciones.

En tanto, la investigación Mujeres y crimen organizado en América Latina: Más que víctimas o victimarias, indica que la participación femenina en el crimen organizado ha estado en la sombra de los análisis académicos y el debate público, dado el dominio masculino en las actividades económicas ilegales y la tendencia a ver éstas como “cosa de hombres”. No obstante, su participación ha aumentado y se ha diversificado.

Ellas ya ocupan muchos roles en estas estructuras, “desde cocineras (de estupefacientes) a dueñas de imperios de la droga o redes de tráfico y trata de personas”, sostiene el análisis del Observatorio Colombiano del Crimen Organizado, InSight Crime y la Universidad del Rosario, basado en casos de estudio.

Refiere que las necesidades socioeconómicas son el principal motivo para involucrarse en actividades ilícitas, pero también los lazos familiares con el crimen organizado y sus parejas.

En vísperas del Día Internacional de la Mujer (8-M), la doctora Marisol Ochoa, directora del Departamento de Historia de la Ibero comenta que muchas son reclutadas a edades tempranas, lo que a veces se relaciona con el entorno, “familiares o las redes cercanas o amistades que ya están involucradas en grupos criminales. (El ingreso de) otras se debe a la violencia crónica en sus entornos, que las priva de dignidad, y para bien o para mal, el mundo criminal, con todo lo que implica su complejidad, les ofrece una posición reconocimiento o de poder, y a esas edades es atractivo.”

Recuerda que la cantidad de detenidas por las fuerzas armadas acusadas de delitos relacionados con crimen organizado aumentaron 124 por ciento, en comparación con las aprehensiones realizadas por el mismo motivo en 2012 (631) y 2024 (mil 413).

Betty Maldonado, directora y fundadora de la Asociación Civil Mujeres Unidas por la Libertad México, narra que fue introducida a la venta de droga para pagar una “fuerte deuda” de consumo de su marido. En plena “guerra contra el narco que inició (el ex presidente Felipe) Calderón”, fue detenida en 2010 por elementos de la extinta Agencia Federal de Investigaciones y vinculada a proceso por delincuencia organizada, corrupción de menores y daños contra la salud, pues en el operativo, además de familiares, “agarraron a diestra y siniestra a gente de la calle, algunos menores de edad; fueron 22 personas”.

Tras un año en el penal de Santa Martha Acatitla, por tratarse de un delito federal fue trasladada al entonces Centro Penitenciario de las Islas Marías; “eso fue una tortura, intenté quitarme la vida tres veces”. Finalmente ganó un amparo y regresó a Santa Martha. Su pena fue de seis años ocho meses, ya que su defensa logró quitar el cargo de delincuencia organizada.

El amor es ciego

Adentro constató que muchas llegan a la cárcel “por un hombre”, como ella, y también Karina, quien relata que pasó una década tras las rejas sólo por ser la pareja sentimental del dueño de un restaurante-bar en el que laboraban meseras menores de 18 años. Le fincaron el delito de trata de personas, pero posteriormente lo cambiaron a lenocinio.

“Muchas están presas por haberse enamorado de la persona incorrecta, por hacer caso a tu pareja o por ser cómplice; se van dejando llevar y no se dan cuenta de que a lo mejor están cometiendo un delito. El amor a veces nos ciega. “Recuerdo a una compañera que tenía seis años de sentencia. Cuando visitaba a su esposo en otro reclusorio llevaba a su bebé, y en los pañales metía la droga para él. Las autoridades la detuvieron y llegó a Santa Martha”.

Según la UNODC, aún la mayoría de quienes están en estos negocios ilícitos son hombres. En su Informe Mundial sobre Drogas 2025, refiere que en el mundo, nueve de cada 10 personas que estuvieron en contacto con el sistema de justicia penal por delitos relacionados con las drogas en 2023 eran varones, y advierte que aunque las mujeres que cometieron estos delitos tenían menos posibilidades que los hombres de ser enjuiciadas y condenadas, en América fue a la inversa, pues ellas tenían más probabilidades que ellos de ser juzgadas y sentenciadas una vez detenidas.