El Yacimiento Arqueológico del Museo Carmen Thyssen Málaga

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+El Renacer de la Malaca Romana. Un hito en la Arqueología Malagueña de alcance internacional

Málaga, España.– Tras un exhaustivo proceso de recuperación iniciado en 2005, el Museo Carmen Thyssen de Málaga ha abierto al público un espacio arqueológico fundamental para comprender el pasado romano de la ciudad. Este hallazgo es el resultado de trece años de intervenciones multidisciplinares en el solar colindante al Palacio de Villalón. Ahora no sólo ofrece exposiciones de gran valor cultural sino también muestra la historia de una ciudad tan visitada como es Málaga.

Con el hallazgo del Yacimiento Málaga ha recuperado un fragmento vital de su memoria. Tras un periplo científico el Museo Carmen Thyssen ha transformado el sótano de la pinacoteca en una cápsula del tiempo que  transporta a los siglos de mayor pujanza del sur de Hispania. Lo que hoy pisamos con asombro es el resultado de trece años de una coreografía técnica y científica sin precedentes, donde la arqueología y la ingeniería se aliaron para vencer al nivel freático y devolvernos la esencia de la antigua Malaca.

Este proyecto no es solo una excavación local; representa la excelencia y el rigor de la arqueología malagueña, que ha demostrado su capacidad para gestionar complejos urbanos de enorme dificultad técnica. A nivel internacional, el yacimiento se posiciona como un referente para el estudio de las redes comerciales del Mediterráneo. Al documentar una ocupación ininterrumpida desde el siglo I hasta el VII (etapa bizantina), los investigadores han arrojado luz sobre cómo las ciudades costeras hispanas mantenían el pulso del Imperio. La importancia de este hallazgo trasciende fronteras, atrayendo el interés de expertos de todo el mundo interesados en los modelos de producción industrial antiguos y en la sofisticada gestión del agua en el mundo romano.

La recuperación del yacimiento, dirigido originalmente por el servicio de Conservación y Arqueología del Ayuntamiento de Málaga, enfrenta retos significativos:

Gestión del Agua: El principal obstáculo fue el alto nivel freático. Para evitar inundaciones, se realizaron estudios de medición hidrológica (Whitearth) y se diseñó un sistema de pozos y zanjas de drenaje (Yamur Arquitectos).  La empresa Quibal se encargó de la consolidación de los restos, mientras que especialistas del CSIC monitorizaron las condiciones ambientales para prevenir el deterioro de las estructuras.

Los restos revelan un enclave comercial de primer orden en la Malaca romana, destacando el papel de la ciudad como uno de los puertos más relevantes del sur de Hispania.  La zona visitable funcionaba como un barrio periférico especializado en la industria pesquera.

 El yacimiento albergaba factorías para la producción de salazones y el célebre garum.  Estos productos no solo eran para consumo local, sino que se exportaban por todo el Imperio Romano, tanto por vía marítima como terrestre.

El recorrido es una crónica visual de la evolución urbana. El visitante se encuentra cara a cara con: Fachada y entrada de una Domus del siglo I Testigo de la vida privada romana. Factorías de salazón (siglo I y siglo IV): Donde se fraguaba la riqueza de la ciudad. El Ninfeo de los Peces: Una fuente monumental de finales del siglo I con decoraciones pictóricas únicas en la provincia, que presidía el patio de la casa y se mantuvo en uso hasta el siglo IV. Trama urbana y Tienda: Una pescadería o punto de venta directa a pie de calle que muestra el dinamismo comercial de la época. Continuidad histórica: Estancias de una casa del siglo XIII y la posterior necrópolis que ocupó el lugar tras su ruina definitiva.

El museo ha diseñado una experiencia que apela a los sentidos. Antes de descender, un espacio de interpretación con un audiovisual introduce al espectador en el contexto. Una vez en el complejo, el uso de soportes informativos y audioguías se complementa con dos vídeos de 360° y una oferta de visita virtual guiada con gafas de realidad virtual que recrean el Ninfeo y la tienda original, programadas mensualmente o bajo demanda para grupos.

Al final del trayecto, varias vitrinas custodian piezas cedidas por el Museo de Málaga: desde fragmentos de una escultura vestida con toga hasta objetos íntimos como agujas para el pelo, monedas y cerámicas. Este conjunto ha sido recuperado gracias a la minuciosa labor de Quibla Restaura, cuyo trabajo ha sido una ciencia auxiliar clave para entender quiénes fueron los habitantes de estas estancias.

Por razones de conservación, las visitas son en grupos de 20 personas cada media hora. Es imprescindible reservar horario al adquirir la entrada (online o en taquilla).  El complejo es plenamente accesible físicamente, contando con ascensor y rampas. Se puede visitar de forma conjunta con la colección permanente del museo o con una entrada específica para el yacimiento.