Cirugías robóticas, al alcance de personas sin seguridad social

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Con precisión milimétrica, una visión en tercera dimensión y sin el temblor de las manos. Así es como trabaja el cirujano oncólogo con el robot quirúrgico Versius en el Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) de IMSS-Bienestar en Ixtapaluca, estado de México. El equipo médico realizó ayer la décima intervención con esta nueva tecnología, que también genera menos complicaciones, menor sangrado, menos dolor y una recuperación más rápida.

Las actividades inician muy temprano en el quirófano. El equipo de médicos y enfermeras dispone los instrumentos; llega el paciente, lo preparan y enseguida se queda dormido por efecto de la anestesia. En ese momento, los médicos realizan cuatro pequeñas incisiones en el abdomen y conectan los brazos robóticos, uno de los cuales porta una cámara que, de inmediato, empieza a transmitir imágenes a dos pantallas.

Desde los primeros años de este siglo, cuando surgió la cirugía robótica, los avances tecnológicos no han parado. Estos primeros pasos, que antes tomaban 45 minutos, ahora se realizan en 15 y, “conforme aumente la práctica y la experiencia de los especialistas, lo podrán hacer en cinco minutos”.

Juan Manuel Salgado Camacho, subdirector de Especialidades Quirúrgicas del nosocomio, lo define así: “la medicina es un camino complicado y largo, de paciencia, porque, a pesar de las grandes tecnologías, los cirujanos seguimos siendo artesanos. ¿Y quién es el mejor? El que realiza más obras y el que practica más”.

Para el especialista, lo mejor es que los servicios gratuitos que brinda el HRAE de Ixtapaluca, incluida la cirugía robótica, están dirigidos a personas sin seguridad social y de bajos recursos económicos. Este hospital de alta especialidad cumplirá 15 años de operación en 2027 y es el único de su tipo en la zona oriente mexiquense.

El robot Versius empezó a utilizarse el pasado primero de junio. Tres cirujanos cuentan con la certificación para realizar las intervenciones y el plan es incorporar a más especialistas. Sólo ayer había en el quirófano alrededor de cinco médicos como observadores, atentos a cada paso que daban sus colegas, con la asesoría del experto encargado de la capacitación técnica para el uso de la herramienta.

IMSS-Bienestar contrató los servicios integrales de cirugía robótica de la compañía Opciones Médicas en Equipamiento para contar con seis robots, de los cuales cuatro ya están distribuidos: uno en un hospital de Mérida, Yucatán; dos en el estado de México, y uno en la Ciudad de México. Se instalarán otros dos en Cancún, Quintana Roo, y en Culiacán, Sinaloa.

La empresa tiene la obligación de garantizar el buen funcionamiento del equipo, asegurar el suministro de insumos y brindar asistencia técnica. La meta del HRAE es realizar 400 intervenciones de diferentes especialidades clínicas en 2026.

Ayer se realizaron dos. La primera para extirpar una próstata y, más tarde, otra para retirar un riñón. Ambos pacientes tienen cáncer, explicó Omar Vieyra Valdez, urólogo, jefe de la Unidad de Cirugía Robótica y Mínima Invasión, y uno de los expertos certificados en el uso del robot Versius.

Salgado Camacho destacó que el cirujano conduce la máquina y gana mayor precisión con movimientos más finos dentro de la cavidad abdominal, que para las cirugías es un espacio reducido y donde, cuando se utilizan las manos, “a veces no es fácil entrar”.

Son múltiples los padecimientos que se desarrollan en esa zona, como hernias abdominales, cáncer cervicouterino y otros del área de urología.

Señaló que la cirugía laparoscópica significó un avance importante como procedimiento de mínima invasión. Ahora, los especialistas con experiencia en el uso de esa herramienta son candidatos a utilizar el robot, con otra ventaja adicional: el cirujano lo maneja a un metro de distancia del paciente, a través de una pantalla con imágenes en tercera dimensión y unos controles que pudieran parecerse a los de un videojuego, pero que requieren habilidad, porque implican el movimiento de toda la mano, desde la muñeca.

Una vez que se instalaron los brazos del robot y ya con las imágenes en las pantallas, el cirujano utiliza los lentes 3D y solicita que se apagaran las luces del quirófano. No las necesita. En la oscuridad sólo se ven las pantallas y las luces de diferentes colores en cada brazo robótico.

En ese momento empieza formalmente la cirugía. Los instrumentos comienzan a moverse dentro de la cavidad abdominal, un espacio de entre 30 y 40 centímetros. Uno de los médicos observadores explicó que lo primero es despejar la zona para llegar a la uretra, la vesícula seminal y los conductos deferentes, hasta alcanzar la próstata.

El cirujano mueve los brazos del robot con los controles, mediante movimientos lentos pero precisos. Con la cirugía robótica se potencializan las cualidades del especialista, explicó el subdirector Salgado. El procedimiento se vuelve “filosóficamente elegante”.