Terminar con la subrogación pega a pacientes de hemodiálisis del IMSS

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La decisión de terminar con la subrogación del servicio de hemodiálisis en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a partir del pasado 15 de junio, les está costando a los pacientes con enfermedad renal crónica, quienes por falta de personal capacitado presentan complicaciones por mal manejo de catéteres y fístulas. Eso ha provocado, en algunos, anemia y aumento del riesgo de trombosis por la formación de coágulos cuando el personal de enfermería “se olvida” de inyectar un medicamento que lo evita.

Esos son sólo algunos de los problemas que ha generado la transición de las clínicas privadas a los hospitales del instituto, donde también enfrentan retrasos en la atención. Han tenido que llegar dos o tres horas antes de su cita. Eso no pasaba en la clínica privada, donde “llegábamos 30 minutos antes y nos pasaban cuando mucho 15 minutos después de la hora programada”, aseguraron familiares de enfermos adscritos al recientemente inaugurado Hospital General Regional número 25 en Iztapalapa.

Al respecto, el IMSS informó que las autoridades de la unidad médica han atendido inquietudes de pacientes y familiares, “ya que han manifestado en diversas ocasiones que quieren la restitución del servicio subrogado debido a la distancia de sus domicilios”.

Algunos piden volver al servicio privado

Indicó que antes de que terminara el servicio subrogado los derechohabientes fueron distribuidos de manera gradual en los servicios de hemodiálisis disponibles en distintos hospitales, a fin de garantizar la continuidad de su atención sin interrupciones.

No obstante, familiares y pacientes comentaron algunas diferencias de los servicios. En la clínica privada las enfermeras utilizan gorro, cubrebocas y guantes y colocan lienzos estériles en la zona del catéter para evitar riesgos de infecciones. Eso no pasa en el hospital del Seguro Social, donde el personal maneja los dispositivos sin ese tipo de medidas de protección y prevención de complicaciones.

Resaltaron que las personas con enfermedad renal crónica son vulnerables, por lo que requieren cuidados especiales y por el deterioro de su sistema de defensas tienen un riesgo constante de infecciones.

La enfermedad renal crónica es una de las seis de más alto costo de atención en el IMSS. En la mayoría de los casos es una de las principales complicaciones de diabetes e hipertensión arterial, aunque también se origina por males congénitos en el riñón.

De acuerdo con información oficial, alrededor de 85 mil derechohabientes del Seguro tienen falla renal crónica, de los cuales más de la mitad van a terapias de hemodiálisis.

Los entrevistados señalaron que no se oponen a asistir a los hospitales del instituto, pero “exigimos que la atención sea de calidad porque nuestros pacientes son vulnerables y pueden desarrollar complicaciones graves que les podría costar la vida”.

A lo largo del año, el director del IMSS, Zoé Robledo, ha inaugurado clínicas de hemodiálisis en distintos nosocomios y entidades del país, con las que se empezó a prescindir de prestadores privados, cuyos servicios tenían un costo 50 por ciento más alto respecto del que representará para el organismo, según ha comentado.

Pacientes del HGR 25, conocido popularmente como Clínica 25, indicaron que han tenido reuniones con el encargado de hemodiálisis, Carlos Alberto Bello, quien comentó que están adscritas 400 personas. El área cuenta con 42 máquinas y 15 trabajadores de enfermería en tres turnos.

Otro grupo está en capacitación, algunos son estudiantes de enfermería “que practican con nosotros”, señaló una paciente y recordó que fue de las primeras en llegar al HGR 25, pero con el paso de los días se sumaron más personas que están en la zona de cobertura del nosocomio y otras del Hospital General de Zona 29 de San Juan de Aragón.