Ciudad de México. Standard & Poor’s (S&P) ratificó la calificación de la deuda soberana de México en BBB –aún en grado de inversión–, pero cambió la perspectiva a negativa, lo que podría dar lugar a una rebaja en los próximos 24 meses. Tras este deterioro se encuentra el bajo crecimiento económico, insuficiente para ayudar a reducir el déficit público de manera más acelerada, explicó la firma de riesgo.
“El lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública”, expuso S&P al dar a conocer su acción a los mercados. Agregó que a esto se suman los apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad, los cuales, dados los “malos resultados operativos” de la petrolera, agravarían “aún más la rigidez fiscal” del país.
Lo anterior se refiere al frente interno. Sin embargo, S&P también prevé que las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos “se mantendrán sólidas, pero la incertidumbre sobre la renegociación del acuerdo de libre comercio debilita la confianza de los inversionistas”. Si bien la firma estima que se imponga el pragmatismo en la negociación del Tratado México-Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tampoco descarta una rebaja en la calificación ante cualquier “revés inesperado” que debilite la posición externa del país.
De acuerdo con la escala de S&P, la calificación de México, BBB, todavía se encuentra en grado de inversión, pero a un par de peldaños del terreno especulativo. En realidad, las alertas sobre la acción emitida por la calificadora este 12 de mayo vienen por el cambio en la perspectiva. La firma advirtió que “en los próximos 24 meses, podríamos rebajar la calificación crediticia de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna”.
Hacienda matizó esto último y, en su lugar, destacó que con la ratificación en BBB, “México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, reflejo de la confianza en la conducción responsable de la política económica y en la sostenibilidad de las finanzas públicas”.
La dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora también consideró que al cierre del primer trimestre del año, cuando la economía mexicana creció 0.2 por ciento anual, el país “mantuvo condiciones macroeconómicas sólidas, aun en un entorno externo complejo”, y subrayó que en materia fiscal, los balances mostraron “desempeño mejor al previsto”, dado que el déficit presupuestario fue de 207 mil millones de pesos, 172 mil millones de pesos menor a lo programado.
No obstante, la calificadora de riesgo subrayó que, “en medio de una economía débil y los esfuerzos del gobierno por estabilizar los precios de los combustibles mediante la exención de impuestos”, el déficit público en México alcanzará 4.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2026, pese a que el gobierno federal ha buscado ir cerrando esta brecha heredada de la pasada administración y, según las métricas de S&P, se redujo a 4.9 por ciento el año pasado, tras un 2024 en 5.2 por ciento.
Al final, todo esto desemboca en una deuda pública que en su medida más amplia, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, se ubicó en 50.4 por ciento del PIB al primer trimestre del año. S&P prevé que este indicador aumentará cada año 4.4 por ciento entre 2026 y 2029, y ascenderá a alrededor de 54 por ciento del PIB para 2029.
Si bien S&P reconoció que el plan de inversión en infraestructura de 5.6 billones de pesos (15 por ciento del PIB) presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue bien recibido por el mercado, “existe incertidumbre sobre los mecanismos de financiamiento y el papel del sector privado en el programa, lo que ha provocado una implementación muy lenta”.
Debido a “un entorno externo complejo, marcado por aumento significativo de los precios de la energía y la incertidumbre en la renegociación del T-MEC, sumado a la reticencia del sector privado a invertir más”, la firma de riesgo estima que el crecimiento este año será de uno por ciento.


