Expertos alertan sobre formación de triple huracán en el Pacífico: podría ser devastador

Las costas occidentales de México y el litoral del Pacífico se encuentran bajo un riguroso monitoreo científico debido a anomalías térmicas y atmosféricas. Especialistas en geofísica y meteorología han encendido las alarmas ante el posible desarrollo de un triple huracán en el Pacífico, luego de detectar variaciones extremas en las temperaturas de la superficie del mar, un factor que actúa como combustible principal para la formación de perturbaciones tropicales.

Durante los análisis de teledetección marítima, se ha confirmado que la temperatura superficial en porciones del Pacífico alcanza registros inusuales de hasta 32.5 grados Celsius. Esta cifra se sitúa aproximadamente dos grados Celsius por encima de la media histórica registrada para esta época durante los últimos 20 años. De acuerdo con el geofísico Juan Espinoza Luna, este incremento térmico sostenido altera el equilibrio de la interfase océano-atmósfera, multiplica la tasa de evaporación y crea un entorno propicio para tormentas de rápida evolución.

El calentamiento de las aguas no solo amenaza con incrementar la cantidad de ciclones de la temporada, sino que también eleva la probabilidad de que alcancen dimensiones extraordinarias. Bajo este escenario, los modelos matemáticos de predicción meteorológica proyectan tendencias que exigen una vigilancia estrecha de la población costera en México.

El modelo ECMWF y la advertencia de un posible sistema de categoría 5

La preocupación científica ha adquirido dimensiones precisas con el análisis de los principales modelos de predicción numérica global. Entre las diversas herramientas de simulación matemática utilizadas por los especialistas destaca el modelo del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF). Esta plataforma de modelado climático, reconocida por su precisión en pronósticos de mediano plazo, esboza una tendencia preocupante para el inicio de septiembre.

Los datos arrojados por el modelo ECMWF indican que las extremas temperaturas marinas podrían favorecer la formación rápida de un sistema tropical de gran envergadura durante la primera semana de septiembre de 2026. Según la advertencia de Juan Espinoza Luna, las condiciones son tan favorables que este potencial sistema de baja presión podría experimentar un proceso de intensificación rápida, con el riesgo de evolucionar hasta convertirse en un huracán de categoría 5, el nivel máximo de la escala meteorológica.

No obstante, el geofísico ha sido enfático al aclarar que este escenario corresponde a una proyección de mediano plazo basada en tendencias dinámicas. La atmósfera y las corrientes de viento en capas medias y altas pueden modificar la estructura, velocidad y desarrollo del fenómeno conforme avancen los días. Por ello, recalca que aún no existe certeza absoluta sobre su formación, intensidad final o trayectoria definitiva.

El fenómeno de ‘El Niño’ y el incremento del riesgo para las zonas costeras

La inestabilidad climática en la cuenca del Pacífico guarda una relación estrecha con patrones meteorológicos de escala global. Las investigaciones conducidas por especialistas asocian el calentamiento del agua con la evolución del fenómeno climatológico conocido como El Niño, para el cual se prevé una intensidad de consideración durante los meses subsecuentes.

La influencia de El Niño incrementa los riesgos para las poblaciones del occidente mexicano. Para el estado de Sinaloa y las entidades vecinas, el seguimiento de estas alertas climatológicas adquiere una relevancia crítica, especialmente para sectores como el pesquero. El gremio de los pescadores de alta mar y las familias que habitan en zonas de playa deben extremar precauciones, ya que las condiciones marítimas y el oleaje pueden sufrir alteraciones severas en lapsos cortos.

Aunque el desarrollo de los ciclones se monitoree a cientos de kilómetros, la dinámica de El Niño favorece procesos de intensificación rápida, reduciendo los tiempos de reacción de Protección Civil. Esto obliga a mantener activos los planes de prevención, el diagnóstico de albergues y la vigilancia de la navegación antes de que la inestabilidad alcance niveles críticos.

El mapa de vigilancia del NHC: las tres zonas de baja presión activas

Más allá de los pronósticos de mediano plazo previstos para septiembre, la inestabilidad climática en el Pacífico es una realidad inminente. El Centro Nacional de Huracanes (NHC), con sede en Estados Unidos, mantiene bajo vigilancia tres zonas de baja presión independientes con altas probabilidades de desarrollo ciclónico en los próximos siete días. Este complejo escenario, conocido como la posible formación de un triple huracán en el Pacífico, describe la presencia simultánea de múltiples sistemas en la misma cuenca.

El primer sistema, identificado como zona de baja presión EP92, se localiza a varios kilómetros de la porción sur de la península de Baja California. Los reportes del NHC indican que las lluvias y tormentas asociadas a EP92 se organizan rápidamente. Con una velocidad de desplazamiento de 16 kilómetros por hora, las condiciones ambientales favorecen que este sistema evolucione a tormenta tropical durante el domingo.

A una distancia considerable, los meteorólogos rastrean el segundo sistema bajo vigilancia, denominado zona EP91. Este fenómeno presenta lluvias y tormentas desorganizadas que persisten dentro de una amplia región de baja presión, también a varios kilómetros de las costas mexicanas. Los especialistas proyectan que EP91 se convertirá en tormenta tropical y existe la posibilidad de que interactúe o se fusione con el sistema EP92 en los días subsecuentes, creando un fenómeno meteorológico complejo.

La tercera zona de vigilancia en el Pacífico completa este trinomio de inestabilidad climática. Este último sistema muestra actualmente una probabilidad de desarrollo ciclónico del 50 por ciento en un plazo de siete días. No obstante, cuenta con una posibilidad del 0 por ciento de transformarse en una tormenta mayor durante las próximas 48 horas, lo que ofrece a los meteorólogos un margen de tiempo para estudiar su evolución sin que represente una amenaza inmediata.

De depresión a categoría 5: la escala científica del desarrollo ciclónico

Para que la población comprenda la magnitud del peligro que representan estos fenómenos y las alertas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), es fundamental conocer la escala científica que rige la evolución de un disturbio en el mar. El desarrollo de un ciclón tropical es un proceso gradual que transita por fases definidas por la velocidad de sus vientos.

La primera etapa formal se conoce como depresión tropical. En esta fase inicial, las tormentas comienzan a girar alrededor de un centro definido y los vientos sostenidos alcanzan velocidades de entre 45 y 62 kilómetros por hora. Al alcanzar esta fuerza, los meteorólogos del SMN asignan un número de control al sistema, el cual puede permanecer en esta categoría durante horas o días mientras busca condiciones óptimas para fortalecerse.

Si el disturbio continúa absorbiendo la energía del océano y sus vientos aumentan, ubicándose entre 63 y 118 kilómetros por hora, el sistema evoluciona a tormenta tropical. A partir de este momento, el fenómeno recibe un nombre oficial asignado por la Organización Meteorológica Mundial.

Finalmente, cuando los vientos superan los 119 kilómetros por hora, el disturbio se clasifica como huracán. Su intensidad se mide mediante la escala Saffir-Simpson, que clasifica a los huracanes de la categoría 1 a la 5 de acuerdo con la velocidad de sus vientos sostenidos.

¿Cómo afectará a México? Las proyecciones de trayectoria y las lluvias

Frente a la presencia simultánea de las tres zonas de baja presión activas y la advertencia de un posible sistema mayor para septiembre, la principal preocupación radica en los efectos que estos fenómenos tendrán sobre el territorio mexicano. El análisis de la SRE, el SMN y el NHC ofrece un panorama de prevención y de impactos indirectos que deben ser atendidos con oportunidad.

Respecto al gran sistema que podría alcanzar la categoría 5 durante la primera semana de septiembre, los modelos dinámicos de trayectoria proyectan que su centro se mantendría alejado de las costas de México, internándose hacia el océano Pacífico profundo. Bajo este escenario de distanciamiento, se descartan impactos directos de vientos destructivos o marejadas en las playas nacionales.

Sin embargo, la presencia de un huracán de tales dimensiones generaría una masiva entrada de humedad hacia el territorio nacional. Esta condición, combinada con las altas temperaturas continentales, se traduciría en lluvias sobre diversas entidades de México durante los primeros días de septiembre de 2026.

Por su parte, los sistemas actuales EP92 y EP91 continúan su avance a varios kilómetros de la punta de la península de Baja California y de las costas mexicanas, sin registrar proyecciones de impacto directo inmediato a tierra. No obstante, la interacción esperada entre ambos y la humedad que desprenden mantendrán condiciones de lluvias intermitentes, incremento del oleaje y nubosidad sobre los estados del Pacífico, por lo que las unidades de Protección Civil exhortan a mantenerse al tanto de las alertas oficiales.

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