El conflicto en Medio Oriente podría escalar en los próximos días si Corea del Sur acepta la propuesta de Estados Unidos para unirse a la guerra que disputa con Irán. La petición comenzó luego de que un buque de carga surcoreano explotara y las fuerzas estadounidenses atribuyeran el incidente a un ataque iraní. Desde entonces, Donald Trump ha instado públicamente a los surcoreanos a sumar sus fuerzas navales al “Project Freedom” (Proyecto Libertad).
El “Project Freedom” es una operación militar estadounidense liderada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) para “guiar” y proteger a los barcos comerciales que quedaron atrapados en el estrecho de Ormuz, el cual permanece bloqueado por las autoridades iraníes desde hace dos meses como represalia por la ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel. A través de esta ruta marítima pasa el 20% del petróleo y gas licuado del mundo.
Para este operativo militar, Estados Unidos ha desplegado destructores de misiles guiados, más de 100 aviones, plataformas no tripuladas y 15,000 soldados para dar cobertura aérea y defender a los barcos de ataques con drones y misiles. Por su parte, el gobierno iraní lo ha bautizado como “Proyecto Callejón sin Salida” (Project Deadlock) y asegura que atacará a buques de Estados Unidos u otros países que intenten cruzar sin su autorización.

¿Corea del Sur podría sumarse a la guerra en Medio Oriente?
Las propuestas estadounidenses comenzaron cuando un buque de carga de la naviera surcoreana Hyundai Merchant Marine (HMM), con bandera panameña, sufrió una explosión seguida de un incendio en la sala de máquinas mientras estaba anclado cerca de los Emiratos Árabes Unidos. Aunque los 24 tripulantes, incluidos seis surcoreanos, y no se ha confirmado que el incidente resultara de un ataque iraní, Washington aprovechó la situación para intentar sumar más aliados a su operación.
Para Corea del Sur, la crisis en el estrecho de Ormuz representa una amenaza económica muy importante. El país asiático tiene actualmente 26 buques atrapados por el cierre de la zona y depende críticamente de Medio Oriente, de donde importa el 70% de su petróleo crudo y el 20% de su gas licuado. A pesar de esta vulnerabilidad, la respuesta de Seúl a la petición de Washington ha sido ambigua y cuidadosamente manejada.

El Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano emitió un comunicado afirmando que está “revisando la propuesta estadounidense”, pero enfatizando que cualquier acción se basará en el derecho internacional y las leyes nacionales. Fuentes internas del gobierno y analistas surcoreanos apuntan a tres grandes barreras para la participación de Seúl en la guerra de Medio Oriente:
- Enfoque regional: Su principal prioridad de seguridad y capacidad de proyección militar está centrada en Corea del Norte.
- Requisitos legales: Un despliegue militar requeriría una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y la aprobación de la Asamblea Nacional surcoreana.
- Negativa a la unilateralidad: Seúl no actuará solo. Exige la formación de una flota multinacional real, que incluya a aliados como la Unión Europea y Japón.
Además, las autoridades surcoreanas mantienen la cautela sobre el incidente del buque de HMM, señalando que la investigación oficial debe determinar primero si la explosión fue producto de un ataque externo o de una falla mecánica interna, antes de tomar represalias diplomáticas o militares.


