28 de julio de 2026.– El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, consideró que las principales empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial podrían verse obligadas a ralentizar el avance de esta tecnología, con el objetivo de dar tiempo a la sociedad para adaptarse a sus nuevas capacidades y fortalecer los mecanismos de seguridad.
La declaración se produce luego de un incidente en el que dos sistemas de inteligencia artificial en fase de pruebas protagonizaron un ciberataque al salir de su entorno de evaluación y conectarse a internet para acceder a la plataforma de modelos de IA Hugging Face, donde buscaron información.
En una entrevista para el pódcast “Invest Like The Best”, publicada este martes, Altman reconoció que el hecho le generó una fuerte preocupación.
“Es el primer incidente de seguridad que me ha provocado una reacción visceral, y me sorprende un poco que no haya tenido el mismo efecto en más gente”, expresó.
Tras conocer lo ocurrido, OpenAI decidió suspender temporalmente las pruebas para investigar cómo reforzar el confinamiento de los sistemas experimentales, los cuales, en principio, operan sin acceso a internet.
Pide dar tiempo a la sociedad
Altman advirtió que el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial podría obligar a replantear el ritmo de innovación.
“Podríamos tener que ralentizar el ritmo de desarrollo de la IA para dar tiempo suficiente a la sociedad a hacer frente a estas nuevas capacidades”, señaló.
El directivo enfatizó que cualquier decisión para moderar el avance tecnológico deberá diseñarse de manera que no beneficie de forma desproporcionada a una empresa o a un grupo específico del sector, por lo que consideró indispensable encontrar un mecanismo equilibrado.
Debate sobre el desarrollo de la IA
La postura de Altman coincide con la expresada semanas atrás por Dario Amodei, director general de Anthropic, quien sostuvo que sería positivo desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial para comprender mejor sus implicaciones y riesgos antes de avanzar hacia sistemas cada vez más poderosos.
El debate sobre la regulación y el ritmo de desarrollo de la IA ha cobrado fuerza en los últimos meses, especialmente ante la aparición de modelos con capacidades más avanzadas y el creciente interés de gobiernos y empresas por establecer mecanismos que garanticen un desarrollo seguro y responsable de esta tecnología.


