El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una nueva licencia general para sustituir una exención previa relativa a laventa de crudo y productos petrolíferos de origen ruso cargados en buques cisterna al 12 de marzo.
La licencia, que expira el 11 de abril, sustituye y anula una exención de sanciones similar de 30 días emitida el 12 de marzo.
Aunque las condiciones principales siguen siendo idénticas a las de la licencia emitida anteriormente, la exención del jueves excluye específicamente las transacciones relacionadas con Corea del Norte, Cuba y Crimea.
La flexibilización temporal de las sanciones al petróleo ruso forma parte del intento de Washington de controlar los precios de la energía, que se han disparado por el conflicto en Oriente Medio.
El crudo Brent subió el jueves, aunque se mantuvo muy por debajo de los máximos de la sesión, situados en 119 dólares por barril, mientras que los futuros del crudo estadunidense entraron brevemente en terreno negativo tras alcanzar un máximo de más de 100 dólares por barril.
La negociación fue volátil, ya que Irán atacó durante la noche objetivos energéticos en Oriente Medio, lo que llevó a Estados Unidos a tomar medidas para ampliar el suministro, mientras el presidente Donald Trump miraba hacia las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que su Partido Republicano espera mantener el control del Congreso.
Guerra energética obliga ajustes estratégicos
El alivio temporal de sanciones por parte de Estados Unidos no puede entenderse sin el impacto directo de la guerra iniciada junto a Israel contra Irán, que ha alterado el flujo energético mundial. Desde finales de febrero, los ataques coordinados han provocado represalias iraníes contra infraestructura petrolera y amenazas sobre el tránsito en el Estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20 por ciento del crudo global.
Este escenario ha reducido la oferta disponible y generado un shock inmediato en los mercados.
La consecuencia más visible ha sido el alza acelerada de los precios del petróleo y combustibles, con el barril superando los 110 dólares y afectando directamente a economías occidentales. En este contexto, Washington enfrenta una presión interna por contener la inflación energética, lo que explica decisiones como permitir temporalmente transacciones con crudo ruso.
La medida busca compensar la pérdida de suministro derivada del conflicto y evitar un encarecimiento aún mayor para consumidores y empresas.
Al mismo tiempo, la flexibilización responde a una lógica de emergencia dentro de una guerra que ha escalado hacia el terreno económico global. Los ataques de Irán a instalaciones energéticas en países del Golfo han interrumpido exportaciones clave y elevado la volatilidad del mercado.
Frente a ese escenario, Estados Unidos utiliza licencias temporales como instrumento para estabilizar precios sin desmontar completamente su régimen de sanciones, en un equilibrio entre presión geopolítica y necesidad económica inmediata.
Con información de Reuters.


