La familia de Pablo Osorio Sánchez, privado de la libertad por integrantes de un grupo delincuencial en Concordia, Sinaloa, el 23 de enero pasado –el mismo día que fueron secuestrados los 10 mineros de la empresa canadiense Vizsla Silver–, pidió a la Fiscalía General de la República (FGR) atraer este caso, ante la falta de confianza hacia las autoridades estatales.
Maurilio Santiago, del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas, indicó que cuentan con una Acción Urgente emitida por el Comité de la Organización de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas, el cual solicitó al Estado mexicano adoptar “medidas inmediatas” para la búsqueda, localización y protección de la víctima.
En entrevista, señaló que esta semana familiares de Pablo viajaron a la Ciudad de México para reunirse con diversas autoridades, entre ellas la FGR, luego de que existía la posibilidad de que el joven de 26 años estuviera entre los cuerpos hallados en una fosa clandestina en el poblado El Verde, donde se identificó a cinco de los mineros. “Nos refirieron que ahí sólo había 10 cuerpos, pero no estaba el de Pablo”, expuso.
Recordó que el ingeniero civil oaxaqueño fue privado de su libertad de manera simultánea a los 10 mineros, pero “en otro lugar de la misma comunidad, y casi a la misma hora. Vestía semejante a ellos, el chaleco reflejante y casco”, sólo que él trabaja para la empresa CICAR.
La organización que acompaña a la familia enfatizó que en ese municipio “se registra una fuerte presencia del crimen organizado y desplazamientos forzados de comunidades desde hace ya por lo menos 20 años, sin que ningún gobierno estatal o federal intervenga”.
Santiago aseveró que no tienen confianza en el trabajo que realiza la fiscalía de Sinaloa porque sabemos que “desde el gobierno hay aquiescencia, han permitido muchas situaciones y no confiamos en él”.
En el tema de las desapariciones forzadas, dijo, “sabemos realmente que hay una gran deficiencia por parte de las autoridades”.
Destacó que para las familias con seres queridos desaparecidos en estados diferentes al que son originarios, como en este caso que viven en Oaxaca, es más complicado dar seguimiento a las investigaciones.


