Málaga, España.- – El 43º Festival de Teatro de Málaga ha arrancado con dos noches que quedan grabadas en la memoria de la ciudad. Las funciones del 9 y 10 de enero no solo han sido un éxito de taquilla, sino un emotivo reencuentro con el prestigio de Els Joglars, la compañía dirigida por Ramon Fontserè que ha vuelto a demostrar por qué es un pilar fundamental de las artes escénicas europeas.
En la función inaugural, la compañía recibió de manos de Juan Antonio Vigar, director del Teatro Cervantes y gerente de Málaga Procultura; un reconocimiento especial por sesenta y cinco años de trayectoria. Tras una ovación cerrada que se prolongó durante varios minutos, Fontserè tomó la palabra para agradecer el galardón.
El director hizo gala de la ironía que caracteriza a la compañía al señalar que era un privilegio “festejar en el Cervantes con una obra de Cervantes”. Sin embargo, el momento más comentado de la noche —y que desató las carcajadas y nuevos aplausos de los asistentes— fue cuando, con gran agudeza, bromeó diciendo que agradece que el festival apoyará a los “nuevos valores” refiriéndose a ellos.
Una sátira necesaria sería una de las definiciones que se puede dar a la obra,”El retablo de las maravillas”, que funcionó como un espejo deformante de la realidad actual. Els Joglars utilizó el texto clásico para lanzar dardos contra la tiranía de las redes sociales y la apariencia, logrando que el público malagueño conectará de inmediato con su propuesta.
Es una sátira sobre la actualidad donde temas relacionados con el arte, política, religión y gastronomía utiliza gags divertidos que hacen que el público disfruté del ataque mordaz en una labor excelente del director Fontseré con su adaptación de la obra. El elenco lo conforman siete actores, encabezado por el propio Ramon Fontserè. Junto a él, participan Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Javier Villena, Bruno López-Linares, Rafa Blanca y Pep Muñoz. Esta formación coral es la encargada de dar vida a la sátira que conecta el Siglo de Oro con la actualidad.
En cuanto a la puesta en escena, destacan el vestuario diseñado por Pilar Sáenz y juega un papel crucial en la transformación de los personajes, permitiendo ese salto estético entre la época de Cervantes y los elementos contemporáneos que se critican.
El espacio escénico es diseñado por Joana Martí, el escenario se convierte en un retablo moderno donde lo invisible se hace presente a través de la interpretación de los actores. La iluminación corre a cargo de Bernat Jansà, fundamental para crear las atmósferas de ilusión y realidad que plantea la obra.

Y la dirección artística como es habitual en la trayectoria de la compañía, la dirección lleva el sello de Albert Boadella, quien junto a Fontserè, ha dado forma a esta dramaturgia que celebra los 65 años de la formación privada más longeva de Europa.
Con estos elementos, la obra no solo destaca por su texto, sino por un despliegue visual y actoral que justifica el gran prestigio internacional que ostenta la compañía y la gran ovación recibida en el Teatro Cervantes.
Al finalizar la función la mayoría de los comentarios dieron el reconocimiento de la buena adaptación del entremés de Cervantes para criticar la sociedad actual, que mantiene el estilo y crítico de la compañía, con humor y sketches inteligentes.
Con este inicio arrollador, el festival deja el listón muy alto para las próximas semanas, donde nombres como Imanol Arias o José María Pou tomarán el relevo en las tablas del Cervantes.


