Por unanimidad, las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados avalaron la minuta de reforma constitucional –enviada por el Senado- en materia de reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, medida que se aplicará de manera gradual hasta el 2030.
Por lo que, se prevé que este martes o miércoles, el dictamen aprobado sea discutido y analizado por el pleno en sesión ordinaria.
En el documento que no sufrió cambios queda establecido en el artículo 123 constitucional un máximo de 40 horas por semana con una transición gradual sin disminución de salario y prestaciones, así como un nuevo tope al tiempo de trabajo extra, y la prohibición de que menores de 18 años laboren horas extra.
Si bien fue aceptado por todas las fuerzas políticas, los grupos parlamentarios de Movimiento Ciudadano, PRI y PAN informaron que presentarán reservas al documento, principalmente, en lo que respecta a la incorporación obligatoria de dos días de descanso a la semana, y apoyos fiscales a las PYMES por el impacto que esta podría generarles.
Oficialismo se lanza contra oposición por reforma laboral
Durante la discusión, la diputada del PT, Lilia Aguilar reprochó a la oposición que durante “106 años” que estuvieron en el poder no impulsaron reformas estructurales en favor de los trabajadores.
Incluso, los acusó de incongruencia, falta de memoria histórica y simulación política en materia de derechos laborales y políticas sociales.
“Fíjense, poca memoria, poca acción. El PRI gobernó 71 años antes del 2000, más 17 años como Partido Nacional Revolucionario, más seis de Peña, son 94 años de partido hegemónico; más 12 años del PAN, más o menos estamos hablando de 106 años que el neoliberalismo pudo haber cambiado las reformas en temas de derechos laborales, y no lo hicieron”, señaló.
Por su parte, la diputada de Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado insistió en que se debe modificar el dictamen para establecer explícitamente “dos días de descanso obligatorios”, y es que apuntó que la riqueza no sólo debe medirse en términos económicos, sino también en tiempo disponible para las personas trabajadoras.
Cuestionan precisión en segundo día de descanso establecido en reforma
Señaló que permitir que el segundo día de descanso quede sujeto a acuerdos podría derivar en negociaciones desiguales, donde prevalezcan jornadas extendidas bajo la necesidad económica de los trabajadores.
“No es que quieran más horas de trabajo, lo que quieren es más dinero, es más salario… dicen sí le entró precisamente porque se necesita dinero, no porque quieran gastar más tiempo en el trabajo”, afirmó.
En tanto, el diputado del PRI, Alejandro Domínguez Domínguez, cuestionó la base jurídica del dictamen, pues no existe un consenso real entre los sectores productivo y laboral.
Sostuvo que las cámaras empresariales han advertido posibles incrementos en costos laborales de entre 15 y 25 por ciento en diversos sectores, y por esto impulsan beneficios fiscales para absorber el impacto.
Indicó que el PRI votará a favor en lo general, pero en lo particular no respaldará el dictamen si no se incorporan incentivos temporales para pymes y programas diferenciados de productividad.
“No es un debate entre buenos y malos… se trata de fortalecer la calidad de vida de las personas”, dijo.
Finalmente, la diputada del PAN, Noemí Luna, expresó su respaldo a la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, pero advirtió que la reforma debe aplicarse con responsabilidad y equilibrio.


