Madrid. Un nuevo accidente en el tren de alta velocidad en España provocó una grave conmoción. El saldo provisional es de 68 fallecidos, pero todo indica que la cifra aumentará en las próximas horas y se habla ya de “decenas de muertos”. Algunas fuentes de los servicios de emergencia advierten de “habrá más muertos” y más de 70 heridos, de los cuales al menos 37 se encuentran en estado muy grave. El siniestro se registró en la provincia de Toledo, en la zona de los municipios de Mora y Orgaz y Urda, en la misma vía donde hace nueve meses se registro otro accidente en la red de la alta velocidad, en Adamuz, en el que hubo 46 víctimas mortales. El gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, atribuyó la tragedia a “un error humano”.
Los primeros informes oficiales advierten que el accidente se registró cuando uno de los dos trenes, que pertenece a la empresa italiana Iryo, se encontraba detenido en la vía después de haber reportado un fallo en el sistema de seguridad LZB que impide que dos trenes choquen o se aproximen demasiado. El conductor habría reportado el fallo y decidió parar la marcha para evitar un potencial siniestro, pero esa notificación no se trasladó al otro tren que circulaba detrás, de la empresa española AVE-Renfe, que choque frontalmente contra el otro tren a una velocidad aproximada de 100 kilómetros por hora. El siniestro ocurrió además en una de las vías más utilizados de la red de alta velocidad, la que une Madrid con el sur de España, con Andalucía, que quedó suspendida hasta que finalicen las labores de rescate y se analice con detalle la zona para confirmar el origen del siniestro.
En varias imágenes recogidas por la Guardia Civil y por algunos pasajeros que sobrevivieron al siniestro se ve claramente que al menos tres vagones del tren Iryo y dos del AVE-Renfe quedaron totalmente destrozados, convertidos en un amasijo de hierro y además se deslizaron por un terraplén que dificultó aún más las labores de rescate.


