El antes y el ahora, dos años después.

-A los que cumplen años en septiembre, ¿qué van a querer?, ¿Las mañanitas, el himno nacional o la alarma sísmica? se preguntan jocosamente en las redes sociales sin darse cuenta que en ello va implícito el nivel traumático post terremoto que quedó registrado en nuestras memorias.

Hola que tal mis estimados y finos lectores, hace dos años, Salina Cruz estaba literalmente en el ojo del huracán; era el municipio más azotado por las inclemencias del clima por ese entonces. La refinería estaba parada tras la explosión y el gobierno trabajaba con las botas y con los impermeables puestos. Aun así, la guardia nunca se bajó por parte de la ciudadanía, ni de Pemex, ni de las autoridades municipales.

Nadie imaginaba que, a los dos días siguientes, con el terremoto, las cosas cambiarían y que el puerto sería el municipio menos afectado, y que de haber sido la 'vístima', pasaría a ser el más estable y fuerte de la región.

Las actividades comerciales no cesaron en ninguno de sus giros debido a las exitosas políticas de seguridad pública que se implementaron en la ciudad.

En esos tiempos de emergencias y contingencias, las autoridades municipales no tuvieron tiempo de tener diferencias entre ellos ni con la prensa.

Al final, Salina Cruz tuvo tranquilidad y su gobierno se llevó una calificación bastante aceptable para los tiempos que nos tocó vivir en aquel tormentoso año 2017.

Hoy estamos en un letargo; ya veremos cuánto tarda. Por lo pronto parece que está a punto de iniciar una reparación en la refinería. Con eso y un programa que diera empleos temporales para limpiar y pintar la ciudad, para empezar, otra cosa sería. A ver si es cierto que ya vienen los millones en camino, démosle el beneficio de la duda.

Por el momento queda claro que, de quienes apostaron a ganar gracias al efecto López Obrador, algunos están demostrando no saber ni tener idea de cómo gobernar. Me recuerdan a lo sucedido en la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, en donde Sancho Panza colgó sus ambiciones y pretensiones del ingenio y la alta moralidad de don Quijote de la Mancha. Sin embargo, como es bien sabido, al momento de gobernar su tan ansiada ínsula, al dicharachero sujeto le faltó carácter.

Por otra parte, quienes sí saben para qué ganaron, no solo andan repitiendo el proyecto de nación del presidente de la república, sino que continúan trabajando desde sus gobiernos y asociaciones civiles en aras de aumentar su capital político para seguir vigentes durante y después de sus periodos de autoridad constitucional; quienes no saben ni qué hacer, solo se la pasan dividiendo y restando. Eso sí, amasando bastante capital económico.

Lamentablemente, estos últimos son los que ponen en riesgo la Cuarta Transformación, toda vez que esta no se dará en automático, por decreto ni por tomarla simplemente como eslogan.

En ese sentido, si la transformación se llegara a dar, por esos malos elementos que hay, puede que no llegue a ser pareja.

Duele escribirlo, pero la historia dice qui esa ha sido la tendencia en cada una de las transformaciones anteriores del país; cada una ha quedado a deber.

Por lo pronto festejemos un año más de vida y de patria, porque como dicen, ‘mientras haya vida, hay esperanza’.

Nos leemos en la próxima edición.

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